
De aquellos, 74% vive en el área urbana, y 31.6% vive en la ciudad de Lima; 48% de los jóvenes que viven en el área urbana migraron de las zonas rurales. El 70% de la población de Lima vive en los distritos populares, y es allí donde proliferan las pandillas. En el Perú existen alrededor de dos mil pandillas juveniles violentas, en las que participan unas 40 mil personas entre los 13 y 23 años (cifras de la Policía Nacional). De aquellas, 410 pandillas están concentradas en las áreas de Lima y Callao. Las pandillas se pueden clasificar en pandillas escolares, barras bravas o pandillas delictivas.
Muchos pandilleros se integran a las barras bravas, admiradoras de los equipos de fútbol, quienes se enfrentan violentamente con sus rivales, ya sea en el Estadio o en sus lugares de residencia. Son características de los pandilleros: el desarrollar un sentido de pertenencia al grupo, sobre el cual vierten todas sus frustraciones, y dentro del cual encuentran compañerismo y apoyo. Por otro lado, despliegan un comportamiento machista que les permite soportar el dolor, enfrentarse a la violencia y sentirse poderosos ante los desafíos que se les presentan. Como miembros de la pandilla ellos verán la posibilidad de ser reconocidos y lograr cierto prestigio ante el “populacho”.

El término pandilla se refiere a un grupo de personas, generalmente menores y adolescentes entre los 12 y 24 años, que se reúnen con el fin de socializar y de encontrar soporte emocional con los demás miembros de su grupo. La mayor parte de ellos expresan su disconformidad con el sistema a través de formas de comportamiento violentas que atentan contra el patrimonio público o privado de la población. En el Perú, las primeras pandillas surgieron durante los años 1990, como consecuencia del descontento social que se manifestó durante la época del terrorismo. La falta aguda de satisfacción de las necesidades básicas en el país, causó el desplazamiento de la población marginada de las áreas rurales hacia las grandes ciudades, acentuándose la presión demográfica y el surgimiento de focos adicionales de pobreza.
EL PANDILLAJE
Los pandilleros se sienten protectores de sus barrios, de su territorio, y de sus viviendas. Estudian estrategias de “guerreo” entre ellos, y utilizan armas de fabricación casera, como bombas hechas con botellas llenas de kerosene con mechas de trapo y otras hechas con piedras y cohetes prendidos envueltos en papel periódico. También tienen acceso a través del mercado negro, a sables afilados y a pistolas. Entre ellos impera la venganza por afrentas hechas a sus compañeros; muchas de las peleas terminan hasta con la muerte de sus integrantes. Las guerras se llevan a cabo en las calles y carreteras aledañas.
Muchas veces, hasta cortan el tráfico vehicular. Debido a la falta de fondos, la policía sólo se presenta para constatar las peleas, mas no cuentan con personal suficiente ni con protección adecuada para enfrentarse con estos grupos. Según una informante: La Policía llega cuando termina todo; hacen bulla para que todos salgan corriendo, y tardan a propósito. Dice que si atrapan a uno, nadie firma la denuncia, porque los pandilleros son vengativos. Todo el mundo se queda callado. En la pandilla muchos de sus miembros se drogan, toman alcohol y roban. A través del robo y venta de drogas, solucionan su problema económico. Los muchachos toman licor a partir de los 14 años; sino antes. Muchos son incitados por los vendedores de drogas y alcohol, que así ven asegurado su “negocio”. El pandillero se identifica con su grupo a través de sus tatuajes y formas de vestir. Las barras fabrican banderas con el nombre de su pandilla y su filiación deportiva y las exhiben en sus “guerras” y en los eventos para los que se reúnen. Se visten con shorts hasta la rodilla, polos sueltos y casacas con capuchas (para que no los reconozcan cuando delinquen).
Se identifican con los raperos norteamericanos, y también componen canciones alusivas a su grupo, a su vida y a sus desgracias.
Algunos se afeitan la mitad de las cejas y el cabello (se dejan cerquillo) como señal de filiación a un grupo pandillero. Utilizan un lenguaje mezclado con mucha jerga para comunicarse entre ellos. Por ejemplo: Para pedir droga dicen “pásame un rolo”. El nombre de las pandillas se identifica con los equipos de fútbol a los que apoyan o con los barrios a los que pertenecen. Es sorprendente cómo muchos de los padres (90% de los muchachos viven dentro de el núcleo familiar) aprueban la existencia de estos grupos; ya sea para protegerse de las nuevas invasiones alrededor de sus viviendas, o para garantizar la seguridad de su entorno. Los pandilleros utilizan los medios de comunicación y los avances tecnológicos para hacer conocer sus triunfos. Es frecuente que cuelguen en el “You Tube” sus peleas callejeras y su quehacer diario. Utilizan para filmarlas, sus celulares. Además utilizan el Internet y los grupos de la Web para “chatear” y contar sus cuitas.
En los conos, adonde viven los pandilleros, organizaciones religiosas como la Iglesia Evangélica o Católica tratan de atraer a los pobladores dándoles ayuda y consejería, o comida a precios reducidos en sus comedores populares. De paso, tratan de establecer relación con los pandilleros y convencerlos para su rehabilitación. El que se retira de la pandilla, generalmente lo hace cuando forma una familia y se considera ya una persona responsable y mayor. Según la Ley de Pandillaje Pernicioso (DL899-Mayo 1998), a un pandillero infractor en calidad de líder o cabecilla, que tiene entre los 14-16 años, se le puede internar entre 3 y 5 años. Al que está entre los 16-18 años, se le internará entre 4 y 6 años. Los adultos que induzcan a menores o cabecillas, serán recluidos entre 10 y 20 años. Entre las acciones y programas propuestos por la Policía Nacional están los de información, dialogo, entretenimiento y recreación, formación deportiva y vinculación con la comunidad. También se han formado Patrullas Juveniles integradas por pandilleros retirados que tomarán contacto con los grupos delincuentes y los invitarán a talleres de promoción y desarrollo juvenil. El programa “Gaviota” de la Policía Nacional trata de reincorporar a niños y adolescentes de la calle a sus hogares y a los centros educativos.
Existen ONG y organizaciones culturales y educativas, privadas, gubernamentales e internacionales, que realizan labores de rehabilitación y de ayuda a estos grupos dentro de sus respectivas comunidades. El Ministerio de la Mujer y el Instituto Nacional de Bienestar Social, son dos instituciones gubernamentales que se han dedicado a ver el problema integral de la mujer, niño, adolescente y adultos mayores que viven en grave riesgo de salud y violencia, discriminación y exclusión social Sin embargo, la violencia juvenil dentro de las poblaciones pobres sigue siendo un problema que amenaza la seguridad ciudadana.
La falta de recursos económicos para dotar a las ciudades con personal policial idóneo que pueda prevenir y reprimir las situaciones de violencia, convierte a las ciudades en el blanco de estos adolescentes desadaptados. Es perentoria la existencia de programas organizados por el gobierno en los que se promueva la educación de estos jóvenes; la enseñanza de oficios que les permitan desarrollar sus potencialidades y adquirir una independencia económica; la promoción y construcción de campos de deporte y lugares de esparcimiento sano guiados por promotores supervisores; el acuerdo con los clubes de fútbol para que no propicien la existencia de barras perniciosas dentro del Estadio y las calles; la promoción de la enseñanza de oficios dentro del ámbito de Clubes de Madres, que les permitan a aquellas trabajar dentro de su contorno para que puedan tener tiempo cualitativo con su familia e hijos; la promoción de charlas y consejería sobre la unidad familiar; la restitución del Servicio Militar Obligatorio, pero con un salario mínimo, como una forma de crear una mayor conciencia nacional entre los jóvenes y de garantizarles un ingreso que les permita cubrir sus necesidades mínimas. He considerado necesario hacer el preámbulo anterior, para presentar en el capítulo que se continuará, la historia de Giovanni, un muchacho pandillero, que sufre las consecuencias de haber nacido dentro del mundo de la pobreza y de los desplazados sociales.
II.- Causas del pandillaje.
II.I.- La desintegración familia.
Como podemos observar, la familia está pasando por una crisis; hay un alto porcentajes de separaciones y abandono de hogar. Como consecuencia, la madre o el padre que queda solo con los niños, tiene que salir a trabajar, dejando al cuidado de familiares o en muchos casos solos.
La falta de ingresos económico, hacen que muchos padres extiendas las horas de trabajo y por consiguiente descuidan la integración familiar, la recreación, la afectividad y momentos importantes en la vida de sus hijos. Muchos de estos jóvenes han sufrido violencia familiar, todo este estado de abandono tanto moral como familiar contribuye a que los jóvenes padres y adolescentes sean captados fácilmente por las pandillas, ya que en estos grupos encuentran el apoyo, la compresión, la solidaridad, que sus hogares no lo encuentran.
Los adolescentes consideran primordial el aspecto formativo que se da dentro del hogar, que exista un entorno cálido, de comprensión entre los miembros; cuando esto no existe el adolescente comienza a sentirse marginado, no siente la seguridad que es básica a su edad. Por ello, se refugia en grupos que, aunque sean destructivos para ellos, lo hacen con la finalidad de sentirse miembro de algo, como una escapatoria a su soledad.
La búsqueda de malas amistades, es consecuencia de la falta de valores éticos y morales que tienen los adolescentes y jóvenes, los hace vulnerables para distinguir lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto.
II.II.- La desocupación y el empleo:
En el Perú la población desempleada comprendida entre los 14 a 24 años de edad de 13,1 % mientras que la subempleada llega al 49.9% proyección.
Es decir 63% de nuestros jóvenes están desempleados o subempleados.
La tasa de desempleo en los jóvenes y adolescentes es alta, si para un joven que no tiene antecedentes penales es difícil conseguir algún trabajo, mucho más difícil es la situación de estos jóvenes que tienen antecedentes penales, ya que es una gran desventaja frente a los demás, además su imagen personal, no les favorece en nada, sin contar su nivel educativo, menores capacidades y habilidades. Además los perjuicios y desconfianza que emplean sus empleadores.
II.III.- La violencia Social y Familiar:
Los jóvenes recuren a la pandilla por que en el hogar no encuentran la tranquilidad y calor del hogar, si no al contrario violencia gritos y nada de comprensión hacia ellos y por eso es allí donde buscan amigos con los que ellos se sientan identificados y comprendidos.
En los barrios .las pandillas y los delincuentes mas acostumbrados han copiado, también, estos métodos violentos. Así, muchos ven a estos elementos como ejemplos a seguir y creen que la única autoridad y respeto debe ser impuesto por la fuerza y la violencia.. Es decir, una justificación e imitación a un estilo de relaciona basada en la violencia, en el abuso del poder, en el desprecio del derecho de los demás. Todo esto, en medio de una corrupción sin precedentes en nuestra historia.
En las familias, la violencia contra la mujer y los hijos, se han incrementado dramáticamente. El maltrato y abuso sexual infantil y adolescente tiene como sus principales abusadores a los propios miembros de la familia.. Estas situaciones marcan la vida de nuestros niños y adolescentes, inclinándoles para soportar o descargar violentamente los traumas que llevan dentro en quienes consideran más débiles o sensibles.
II.IV.- El trabajo y el estudio:
Al llegar a una edad donde tienen que asumir su responsabilidad los delincuentes ven mas urgente satisfacer sus necesidades diarias ,y optan por como actos indebidos como el robo o otros ,hay otros que optan por un trabajo digno aunque la mayoría de ellos no culmina la secundaria ,procuran acabarla de forma acelerada para luego estudiar algo técnico y de esa manera desempeñarse laboralmente con un oficio .a parte otros de inducen trabajar en otros trabajos .
II.V.- La pérdida de valores y habilidades sociales:
El amor, el respeto, la sinceridad y la honradez son valores que tienen cada vez menos vigencia al interior de las familias y la comunidad. Por otro lado, no se promueve habilidades sociales como la autoestima, la toma de decisiones y la asertividad. los jóvenes integrantes de pandillas tienen poca valoración de su persona y expresan sentimientos de destrucción recogidos casi siempre de su ámbito familiar: no tiene sentido de responsabilidad y generalmente, el error y descuido caracterizan sus decisiones, pues carecen de espacios de dialogo y comunicación para discutir sobre sus necesidades o intereses, y afrontar sus problemas personales o las situaciones que se presentan dentro del hogar.
En cuanto a la percepción de si mismo como sujetos de DEBERES, los consideran como "algo que tenemos que cumplir". Algunos ejemplos son "respetar a nuestros padres" deber de "trabajar de acuerdo con nuestra edad", "votar", "aconsejar a los menores" y el deber de brindar apoyo en el caso de personas que tengan más experiencia. se menciona el deber de brindar y recibir el apoyo del grupo: al incurrir sobre este punto se le asigna a sentirse seguros y defendidos por el grupo.
II.VI.- La pobreza.
La pobreza no es un factor para inclinarse al robo, pudiendo realizar otro trabajo digno que nos lleve a realizar nuestras habilidades en el trabajo.
III.- Tipos de pandillaje.
III.I.- Las del barrio:
Son las agrupaciones que actúan en su barrio sus miembros se dedican exclusivamente al guerreo con pandillas aledañas a su zona o barrio para sentirse superiores.
III.II.- Las de barra brava:
Aparecen en los clásicos U y alianza o de diferentes equipos a estas pandillas se suman gente de todos los conos de nuestra capital a una sola para identificarse con los colores del equipo que alienta.
Las manchas escolares: Son agrupaciones conformadas por los alumnos de los principales colegios que se enfrentan, ocasionalmente, en las principales avenidas de su distrito.
III.III.- Las Pandillas Femeninas:
La presencia femenina en el pandillaje es cada vez más notoria, tanto en el interior de la pandilla como en los espacios y actos en que estas actúan. Su participación es múltiple: "guerrean" junto con los varones; auxilian a los heridos en los enfrentamientos a modo de "socorristas"; o actúan como "soplonas"; las que llevan y traen amenazas de mensaje, desafíos o burlas de grupo enfrentados; alertan de posibles ataques o "mandan al desvió.

Es así como se organizaron grupos de jóvenes que se reunían para compensar las frustraciones ocasionadas por coexistir en un ambiente de violencia y de desintegración familiar. Eran jóvenes que venían de núcleos familiares en los que en gran parte, la figura del padre o de la madre había desparecido como producto de los años de violencia; tenían problemas económicos, y se les discriminaba social y culturalmente. Hoy en día, en un país como el Perú, en donde el índice de pobreza es de 40%, y el de pobreza extrema (poblaciones con gasto per. capita inferior al costo de la canasta de alimentos) es de casi 13%; en el cual los salarios siguen siendo bajos y existe una alta tasa de desempleo (9%); en el cual del 40% de la población económicamente activa, sólo 15% tiene empleo estable, la situación de las familias necesitadas, que constituyen la mayor parte de la población, es la de un desafío diario para su sobre vivencia y sustento.
Los jóvenes, productos de esa sociedad, se crían en un ambiente familiar apabullado por los problemas económicos, carentes de los servicios más básicos, y descuidados por sus padres, quienes no tienen tiempo ni dinero para sustentar sus más mínimas necesidades de alimentación, vestimenta y educación, y en cuyos hogares existe un alto nivel de violencia familiar. Ocho de cada cien trabajadores en el Perú, son niños entre los 6 y 14 años, quienes tienen que dejar de estudiar para poder subsistir. A pesar del crecimiento positivo de nuestro Producto Bruto Interno (4%) las actividades económicas son básicamente extractivas, lo cual no permite crear un valor agregado a la producción, y nuevos puestos de trabajo. El grupo de edad entre los 15-24 años, representa el 20.4% (5, 240,000) de la población total del Perú.
En el Perú



